lunes, julio 25, 2016

Demanda el obispo frenar la violencia

El Obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa Salvador Rangel Mendoza señaló que la violencia y los crímenes como el de Ambrosio Soto Duarte son consecuencia de las complacencias que ha tenido el gobierno en la aplicación de la ley, por lo que se requiere una mano dura que garantice el estado de
derecho y que actúe de manera contundente.
Añadió que en toda la región de la Tierra Caliente los gobiernos estatal y federal han dado muchas complacencias a las bandas del crimen organizado y a otros abusos como los que cometen las mineras.
Rangel Mendoza ofreció ayer domingo una conferencia de prensa para llamar a los feligreses a realizar acciones de misericordia, además de promover la reconciliación en la familia y leer el Evangelio juntos, al final de su exposición se le cuestionó sobre el crimen del político de la Tierra Caliente y expresó: “Las autoridades han sido tolerantes con los grupos de la delincuencia organizada, ayer cobró una vida, es penoso, porque es una vida que con nada se puede recuperar”
Estableció que la población ha caído en la desesperación e irritación, al grado de querer tomar las armas, lo cual sin duda desde su perspectiva no debe ocurrir, puesto que vivimos en un estado de derecho en el que el gobierno es quien debe garantizar la seguridad, "si los ciudadanos toman las armas van a cometerse muchos abusos y las cosas van a empeorar".
Salvador Rangel, hizo un llamado al Gobierno Federal y de manera separada al Ejército Mexicano, a atender de manera urgente “esta emergencia” en el Estado de Guerrero, ante los recientes hechos de violencia.
Consideró que en Guerrero existe un riesgo latente de que se detone un estallido social y este podría ser en la zona de la sierra "si a los pobladores les quitan la actividad que han realizado siempre para su manutención, entonces van a generar una revuelta social", lo que aunque no lo expresó directamente se refiere a la siembra de la Amapola.
En su opinión dijo, que los cuerpos se inteligencia no están trabajando al 100 por ciento, por lo que necesitan intensificarse para prevenir delitos y no querer “tapar el pozo, después de ahogado el niño”.
También retomó su llamado a que el gobierno —en general— dialogue con grupos organizados de la delincuencia a fin de establecer treguas para ño dañar a la población inocente, "no hay otro camino, más que el diálogo" y aunque su propuesta no ha sido retomada o no ha tenido eco por ninguna de las partes, confirmó que se la presentó directamente al gobernador Héctor Astudillo en una de las reuniones que han tenido con él.

Finalmente llamó a la sociedad a participar con acciones que mejoren la seguridad, a ser vigilantes de que se respete el estado de derecho, sin que la toma de las armas sea una alternativa, “la sociedad debe participar, que se adueñe de la situación la gente buena, no es justo que nos hagan bailar la canción que nos chiflen”. (Por Abel  Miranda Ayala)

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