lunes, septiembre 19, 2016

En Guerrero no estamos preparados para resistir un terremoto: investigador



“Hace 31 años todos nos consternamos con la trágica noticia de que la Ciudad de México se encontraba devastada por los efectos de un terremoto, sin embargo no aprendimos la lección y en todo el país los protocolos de seguridad son letra muerta que no se respeta”, consideró el investigador y director de
Protección Civil de la Universidad Autónoma de Guerrero, Isidoro Bahena Salgado.
El universitario indicó que si en este momento se presentara un fenómeno similar al de 1985, seguramente los resultados serían parecidos porque no se ha logrado tener la conciencia necesaria para aplicar los protocolos de seguridad.
Dijo que hasta este momento no hay nadie que pueda asegurar cuándo o dónde se va a presentar un sismo de alta intensidad, pero lo cierto es que no estamos preparados para ello porque ni las dependencias se han abocado a crear la debida conciencia, ni la ciudadanía ha mostrado interés en esto, y en todos persiste una clara apatía por los protocolos de seguridad.
“Debido al reacomodo constante de las placas tectónicas de la tierra, así como la falla de San Andrés y la constante actividad sísmica que hay en Guerrero es muy probable que se pueda presentar un temblor de igual magnitud o mayor al registrado hace 31 años, justo el 19 de septiembre del 1985, mismo que dejó miles de muertos y heridos, además de daños multimillonarios por la caída de casas, edificios y hospitales, aunque desgraciadamente no se sabe cuándo ni de que magnitud pueda ser, pero la posibilidad está latente”.
CONSTRUCCIONES INADECUADAS
El encargado de Protección Civil en la Universidad destacó que en Guerrero y en todo el país es una práctica común que las viviendas se construyan planeadas por albañiles y sin la supervisión de un ingeniero que pueda calcular los parámetros de resistencia de los materiales utilizados en una construcción, de acuerdo al tipo de suelo donde se edifica.
Adicionalmente siempre se busca generar economías y se le pone más agua o más arena al cemento para que rinda más y eso sin lugar a dudas genera estructuras frágiles que no soportarán un sismo con el de hace 31 años.
Destacó que es urgente que existe una verdadera coordinación entre las directivas de las distintas instituciones de Protección Civil, tanto municipal, estatal federal y en este caso de la Universidad, además de organizaciones civiles para que se trabaje en un solo eje y se establezcan programas de capacitación en escuelas, edificios públicos y lugares de alta concurrencia como las iglesias y parques, donde se le dé a la gente la información necesaria, así como las recomendaciones mínimas para salvar vidas.
Por último, dijo que se debe insistir en que en los municipios de la entidad se aprovechen las direcciones de Protección Civil, mismas que en coordinación con la secretaría estatal y la Universidad, se le dé un gran impulso a la capacitación y concientización de la ciudadanía para evitar alguna tragedia. (Por Abel Miranda Ayala)

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