martes, septiembre 27, 2016

Obispos y sacerdotes no confían en la policía, dice el obispo Salvador Rangel



Tras lamentar la muerte de tres sacerdotes en nuestro país, dos en Veracruz y uno en Michoacán, el obispo de la Diócesis, Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, reconoció que por su actividad los clérigos se han convertido en un grupo de alta vulnerabilidad, sin embargo dijo que no tiene contemplado
solicitar algún tipo de medidas de seguridad dado que “no confía en la Policía”.
Rangel Mendoza indicó que ha platicado del tema con todos sus sacerdotes y les ha pedido que extremen sus precauciones, que tomen medidas de seguridad, no viajen solos, aseguren sus hogares o los propios sitios de la Iglesia, puesto que aunque la mayoría de la gente aprecia a los sacerdotes, existen "grupúsculos" de delincuentes que podrían atentar contra ellos.
Consideró que, de lo que ha conocido en el Estado de Guerrero es que existen grandes grupos de delincuencia organizada que se dedican al narcotráfico, pero ellos no afectan directamente a la sociedad; por otro lado existen grupos de delincuencia común que se dedican al secuestro, a la extorsión, al cobro de pisos y de ellos es de quienes tiene uno que cuidarse, porque son muy peligrosos.
Agregó que lamentablemente la muerte de los tres sacerdotes al igual que la muerte de miles de mexicanos, es algo que tiene que ver con la descomposición social, "es una consecuencia de la corrupción y del deterioro del tejido social, una sociedad donde se van perdiendo los valores, donde se le pierde el valor a lo principal que es la vida".
Indicó que en esta Diócesis no se tiene reportes de sacerdotes que estén siendo extorsionados o amenazados, sin embargo en el pasado si se tiene detalles de incidentes como la muerte de un sacerdote de origen africano que fue asesinado, también reveló que hace meses tuvo un reporte de un cura que se encontraba en Hueycantenango en el sentido de que había recibido anónimos en los que se le amenazaba, por ello se decidió su cambio de adscripción.
"Mi recomendación a los sacerdotes es que extremen cuidados, en primer lugar con qué personas se andan relacionando y en segundo lugar que personalmente cuiden sus vidas aseguren sus casas o el lugar a donde van".
Sin embargo también indicó que un sacerdote no puede excluir a nadie de atención, pues si un narcotraficante le pide servicios espirituales tiene que brindárselos lo mismo que se le ofrecen al campesino, al carpintero o a cualquier persona.
Finalmente se le cuestionó si por la vulnerabilidad en que se encuentran han pensado en buscar acercamiento con el Grupo de Coordinación Guerrero o con alguna autoridad en específico para que de alguna menare se les garantice la seguridad, en respuesta indicó que definitivamente no porque personalmente se siente más seguro cuando camina entre pobladores que cuando lo hace cerca de militares o policías.
Recordó que hace poco tiempo su vehículo fue detenido por personal militar y federal quienes le revisaron todo el vehículo a pesar de presentarse y viajar con la vestimenta propia de un obispo, mientras que en la sierra a donde es muy sabido que se siembra una gran cantidad de enervantes y existen grupos delincuenciales, sus visitas nunca han tenido contratiempos y la misma población los respeta y protege. (Por Abel Miranda Ayala)

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