jueves, diciembre 08, 2016

Líder campesino “amarra-navajas” entre el Gobierno estatal y el Clero



Las críticas que desde diferentes sedes religiosas lanzan contra el gobierno del estado tanto el aún arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, como el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, son sólo con un mero afán protagónico, pero lo más condenable es que son realizadas sin ética ni
responsabilidad, ya que no van acompañadas por propuestas que coadyuven a un cambio en la difícil situación que vive la entidad.
Tras expresar lo anterior, el ex diputado local por el Partido Movimiento Ciudadano (PMC), Evencio Romero Sotelo, señaló que lo que debería de hacer Garfias Merlos es ya irse de una buena vez a Morelia, ciudad de la cual fue nombrado recientemente por El Vaticano como arzobispo, pues aquí en Guerrero ya hizo mucho daño: “ya se le hizo tarde para irse”, asentó.
Cabe hacer notar que de manera recurrente, tanto el todavía arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos como el obispo de Chilpancingo, Salvador Rangel, han criticado los resultados de la estrategia de combate a la violencia por parte de las autoridades gubernamentales e incluso se han pronunciado porque se debería de dialogar y hacer un pacto con la delincuencia organizada para frenar los hechos delictivos.
Cuestionado al respecto, el también dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos reiteró que no es ético ni responsable utilizar el púlpito y la sotana para lanzar críticas contra el gobierno, que lo único que provocan es una mayor confusión entre la población.
Indicó que si Garfias Merlos y Rangel Mendoza lo que quieren es dar clases en materia de seguridad pública, “ya que todo parece indicar que se sienten expertos en el tema”, pues lo que deberían de hacer “pedirle chamba al gobierno federal para que sean ellos quienes diseñen los programas de combate a la inseguridad en el país, ya que la violencia no es privativa de Guerrero”.
Pero además señaló que lo único que ha escuchado por parte del arzobispo Carlos Garfias y del obispo Salvador Rangel son críticas, pero ninguna propuesta: “cuando alguien critica también debe de hacer propuestas, y a la fecha ninguno de los dos religiosos ha hecho planteamientos que permitan disminuir este tipo de fenómenos sociales. Como si tratara de llamar las atención del gobierno, el arzobispo de Acapulco ha sido muy reiterativo en el sentido de que las cifras oficiales de los índices delictivos, no concuerdan con la percepción de la gente, pero insisto: no hay una sola propuesta, sólo críticas y señalamientos tal vez para que sean llamados por el gobierno”.
Refirió que su misión, por la investidura que tienen, es ocuparse de lo espiritual, de los asuntos religiosos, por lo cual “no tienen por qué meterse en cuestiones terrenales; yo creo mucho en la doctrina esa de que lo que es de Dios es de Dios, y lo que es de César es del César, y a eso se deben de avocar”.
Asimismo, dijo no compartir la propuesta realizada por los dos prelados en el sentido de que el gobierno debe pactar con los grupos delincuenciales: “el hecho de que un gobierno legitimado por las urnas se siente a dialogar con personas que no están legitimadas por la sociedad, desde ahí no puede haber una mesa de diálogo porque se rompería con la legalidad, y el gobierno está para aplicar la ley no para negociarla.
Finalmente, en cuanto a que Carlos Garfias fue designado recientemente como arzobispo de Morelia, capital del estado de Michoacán, Romero Sotelo expresó que ya se le hizo tarde para irse: “ya que se vaya, se le está haciendo tarde, que agarre sus pinches maletas y que se vaya porque le hizo mucho daño a Guerrero específicamente en Cacahuatepec, municipio de Acapulco, donde dividió a los pobladores por el asunto de la presa hidroeléctrica “La Parota”, tema por el cual tomó partido a favor de los opositores a este proyecto. (Baltazar Jiménez Rosales)

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