jueves, abril 27, 2017

“Blindan” policías a Chilpancingo para evitar que normalistas vandalicen …pasan de largo



Para evitar que estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, de Ayotzinapa, ingresaran a la capital del estado a causar actos vandálicos como los que perpetraron el martes de esta semana, elementos de la Policía Estatal y de las fuerzas federales montaron un retén en “Tierras Prietas” y revisaron los
autobuses que salieron de la institución educativa.
El pasado martes, normalistas de Ayotzinapa quemaron dos vehículos en respuesta a la represión que sufrieron los padres de los 43 desaparecidos de esta institución durante una manifestación que realizaron en la Ciudad de México. Por ello las fuerzas del orden se desplegaron ayer a fin de evitar un nuevo altercado.
De la Normal de Ayotzinapa salieron nueve vehículos, de los cuales siete cargados con alumnos y personas afines a su movimiento se enfilaron a la Ciudad de México para realizar nuevas movilizaciones en repudio de la represión ejercida en contra de los padres de los 43 estudiantes desaparecidos.
También exigirían que la Procuraduría General de la República (PGR) ofrezca resultados claros en la investigación, que se deseche de una vez por todas, la llamada verdad histórica con la que esa misma Fiscalía trató de cerrar la investigación presumiendo que los normalistas fueron calcinados hasta desaparecer en el basurero de Cocula.
Asimismo, que se sigan las líneas de investigación que propuso el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes que apuntan a la participación de la policía de Huitzuco, la Policía Federal y elementos del Ejército Mexicano, a quienes se tiene que detener e interrogar para llegar  a la verdad de dónde se encuentran los 43 estudiantes que desaparecieron en Iguala.
Además, de los siete camiones cargados con normalistas, otra unidad salió y se enfiló por la carretera con rumbo a la ciudad de Chilapa y el otro tomó la carretera federal rumbo al puerto de Acapulco, sin embargo estas dos unidades se fueron solamente con dos estudiantes cada una, y su finalidad era recoger personas afines a su movimiento en la Montaña baja y en la Costa Chica para transportarlos a esta capital.
Todos los camiones que pasaron por el retén fueron revisados por el personal de la policía, bajaron a los pasajeros, sacaron sus pertenencias y revisaron que no llevaran bombas molotov, cohetones, piedras o algún arma.
Del último camión que se dirigió por la carretera con rumbo a Acapulco y en el que sólo viajaban dos personas, del autobús bajaron dos envases de cerveza, 10 piedras y una botella de jugo vacía, después les permitieron seguir su camino. (Abel Miranda Ayala)

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