sábado, junio 10, 2017

Aumenta el robo de baterías en la capital



El robo de baterías de automóvil se ha convertido en uno de los delitos que más se cometen en la capital el estado, pues esta pieza del automóvil se puede vender como semi-nueva o para el reciclaje a buen precio y sin problemas, además de que los propietarios de los autos no denuncian este robo parcial.
Historias de propietarios de automóviles que han sufrido este tipo de robo se encuentran en toda la ciudad, sin embargo las calles de colonias populares asentadas al poniente de la capital, cercanas al bulevar Vicente Guerrero, como son las: del PRI,  Obrera, López Portillo y San Juan son las que mayor incidencia presentan, esto debido a la facilidad que tiene los ladrones para huir en caso de ser detectados.
Vecinos de la colonia SUSPEG, confirmaron que cámaras de seguridad lograron captar a los ladrones de baterías haciendo de las suyas cuando, hace unos días, despojaron a un automóvil tipo Tsuru de la batería, “fueron dos taxis, uno un vehículo pointer, el otro un Tsuru, ambos pintados de taxi, refirió el propietario de las cámaras que hicieron la grabación”.
Mientras que en la colonia del PRI, vecinos denunciaron que la semana pasada tuvieron una jornada de robos, que estar autopartes y se cuantificaron al menos una decena de casos, a la mayoría les arrancan la parrilla frontal del automóvil, y por ahí meten la mano para jalar el chicote del cofre después extraen la pila y se retiran haciendo esta acción en menos de dos minutos.
Una batería nueva para un automóvil compacto tiene un costo aproximado de mil 200 pesos, sin embargo en el mercado negro, comprando baterías usadas o semi-nuevas, el precio ronda entre los 500 y los 700 pesos, mientras que una batería completamente agotada, se vende en los centros de reciclaje por 200 pesos, de tal forma que esta cantidad es lo menos que pueden obtener por una batería robada y tienen la posibilidad de venderla de forma inmediata a diferencia de los estéreos u otras cosas que le puedan robar a un auto que no son tan fáciles de comercializar. (Por Abel Miranda Ayala)

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